Decisión Tomada

Hace mucho tiempo que Mónica no soñaba con su papá. Miró un punto fijo sin pestañear por largo rato hasta recomponerse del estado de ensoñación donde una se olvida quién es y dónde está. Tenía 13 años cuando su papá se fue y dos décadas después, Monica seguía bloqueando su recuerdo. Es increíble lo que hace el ser humano para sobrevivir.

Todo le pareció extraño esa mañana. La casa olía distinto y su cuerpo lo sentía ajeno. Pero jamás imaginó que a partir de ese día guardaría un secreto para siempre. 

Mientras se cepillaba los dientes escuchó pasos en su habitación pero se convenció de que ya estaba imaginando cosas. Sintió temor al cerrar los ojos para lavarse la cara y se asustó de su propio reflejo en el espejo. Por miedo a volverse loca, decidió intentar dormir un rato más, era domingo y no tenía ningún apuro. Su cuerpo pesado se hundió en la cama y se durmió al instante. La despertó el timbre y supo que estaba a punto de comprender porque ese día no era como cualquier otro. 

Su hermano, con un papel arrugado en la mano y la mochila en la otra, la miró a los ojos cuando abrió la puerta. ‘¿Te querés sentar?’, le preguntó. ‘No, decime’, contestó. ‘Me escribieron de la embajada de Ecuador, es nuestro papá, está enfermo y quiere volver’, soltó Oscar. Mónica se detuvo en las palabras de su hermano. ‘Nuestro papa’ significa que ahora es ‘Nuestro problema’, pensó. 

Mónica y Oscar nunca jamás le contaron a nadie de esa carta, hasta que 20 años después su hija le preguntó, ‘Ma, te arrepentís de algo en la vida?’.