Si algún día te fueras, me compraría sábanas de seda y llenaría mi cama de almohadones. Prendería velas cada noche y haría todo lo que pueda para sentir el abrazo que deja el sol al irse también.
Si por algún motivo yo debería dejarte, adoptaría un perro y dedicaría el tiempo que no tengo en llevarlo a pasear. Recorreríamos las playas aún vacías al amanecer e intercambiaríamos miradas cómplices mientras hubiera lágrimas por caer.
Si algo nos separaría, a vos y a mi, planearía un viaje a un lugar nuevo donde nadie me conozca y haya mucho por conocer. Alquilaría una cabaña en el medio de la selva o frente al mar, donde pueda respirar otro aire, ver otras caras y saborear otros manjares.
Si no pudiera verte nunca más, quizás agarro el perro y las sábanas y abandono este pueblo. Empezaría en otro lugar y le rezaría a un dios nuevo.
Si algún día te tienes que ir,
adoptaría un perro,
lo llevaría a lugares,
a caminar por la playa,
aún cuando no hay nadie.
Si mañana te tengo que dejar ir,
seguro agarro el perro,
me mudo a otro pueblo,
donde poder ver otras caras,
y rezarle a un dios nuevo.
Si algo nos separa,
otra cosa inventaria,
sin la tuya o la mía,
ni rastros de lo que fuimos en otra vida.